El proyecto eleva del 12% al 15% el corte de bioetanol en las naftas y mantiene un 6% reservado para el producido a partir de caña de azúcar. La medida podría ampliar la demanda para la industria sucroalcoholera tucumana, incentivar inversiones y agregar valor a la producción local. Ahora deberá ser tratada por Diputados.
La reforma de la Ley de Biocombustibles dio un paso clave en el Congreso y abre nuevas expectativas para la industria sucroalcoholera de Tucumán. El Senado otorgó media sanción al proyecto que propone elevar progresivamente los porcentajes obligatorios de mezcla de bioetanol y biodiésel en los combustibles. Ahora la iniciativa deberá pasar por la Cámara de Diputados.
La propuesta fue aprobada en general con 41 votos afirmativos y 25 negativos y tuvo un fuerte impulso de provincias productoras del Norte y del centro del país. Uno de sus principales objetivos es ampliar el mercado para los biocombustibles y modificar gradualmente las reglas de comercialización del sector.
Para Tucumán, el punto central está en el bioetanol elaborado a partir de caña de azúcar, una actividad estrechamente vinculada con uno de los principales complejos productivos de la provincia.
Del 12% al 15%: qué cambia para el bioetanol
Actualmente, las naftas tienen un corte obligatorio de bioetanol del 12%. El proyecto mantiene ese porcentaje inicialmente y establece que deberá elevarse al 15% dentro de los 12 meses posteriores a la sanción de la ley.
El esquema preserva además la distribución actualmente establecida entre las dos principales materias primas: 6% para el bioetanol producido con caña de azúcar y 6% para el elaborado a partir de maíz.
La diferencia estará en los tres puntos porcentuales adicionales, que conformarán un segmento en el que podrán competir los productores habilitados de bioetanol.
Esto significa que la industria tucumana conservaría un mercado asegurado para el bioetanol de caña y, al mismo tiempo, tendría la posibilidad de competir por parte del nuevo volumen que se incorporará a las naftas.
Por qué la reforma puede beneficiar a Tucumán
El principal efecto esperado es un incremento de la demanda nacional de bioetanol. Al aumentar el porcentaje que debe incorporarse obligatoriamente a las naftas, las petroleras necesitarán un mayor volumen del biocombustible para abastecer el mercado.
Para Tucumán, esto representa una oportunidad para incrementar la producción de alcohol a partir de la caña de azúcar, generar mayor valor agregado dentro de la provincia y mejorar las condiciones para nuevas inversiones en destilerías y plantas vinculadas con el sector. El impacto concreto dependerá, entre otros factores, de cuánto del 3% adicional logren captar los productores de caña frente al bioetanol de maíz.
El sector azucarero ya había señalado que un mayor corte implicaría una demanda adicional para el bioetanol de caña, mientras que desde el Gobierno provincial se sostuvo que la iniciativa podría otorgar mayor previsibilidad a la actividad.
Más bioetanol también puede modificar el mercado del azúcar
El efecto potencial va más allá de la producción de combustible. La caña de azúcar puede destinarse tanto a la fabricación de azúcar como de alcohol, por lo que una mayor demanda de bioetanol abre una alternativa adicional para el aprovechamiento de la materia prima.
Esto puede permitir que una mayor proporción de la caña se destine a alcohol cuando las condiciones del mercado lo requieran, diversificando los destinos de la producción y reduciendo la dependencia exclusiva del azúcar.
La dimensión del sector explica la importancia que tiene la discusión para la provincia. Según datos del Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT), al 17 de septiembre la provincia llevaba 11,96 millones de toneladas de caña molida y casi 190 millones de litros de alcohol producidos durante la campaña 2026, con nueve ingenios destilando.
Inversiones y empleo, entre las expectativas
Otro de los argumentos de las provincias que impulsaron la reforma es que contar con una demanda mayor y reglas de largo plazo podría favorecer inversiones para ampliar la capacidad de producción de bioetanol.
Durante el debate en el Senado, la senadora salteña Flavia Royón sostuvo que el nuevo marco busca potenciar las cadenas de valor del interior, atraer inversiones y generar empleo, al tiempo que propone una transición desde un mercado fuertemente regulado hacia otro con una mayor participación de la competencia.
Para Tucumán, una eventual expansión de la actividad podría alcanzar a distintos eslabones de la cadena: productores cañeros, ingenios, destilerías, transporte, logística y servicios asociados a la agroindustria.
Qué cambia con el biodiésel
La reforma también modifica el régimen del biodiésel. El proyecto establece que el corte obligatorio en el gasoil pasará del 7,5% al 10%, con un período de transición.
Este fue uno de los puntos más discutidos en el Senado. Las denominadas empresas no integradas tendrán inicialmente reservado un 6,5% del mercado cuando el corte alcance el 10%. Ese porcentaje descenderá al 5,5% en 2029, al 5% en 2030 y al 4% desde 2031 hasta 2036.
Las pymes del sector cuestionaron ese esquema por considerar que una mayor apertura podría dejarlas en desventaja frente a las grandes compañías aceiteras. El texto incorporó además límites para evitar una concentración excesiva del mercado.
El próximo paso será la Cámara de Diputados
Con la media sanción obtenida en el Senado, la reforma deberá ahora ser analizada por la Cámara de Diputados, donde todavía no existe un cronograma definido para su tratamiento.
Hasta que Diputados no apruebe el proyecto, el aumento del corte no entrará en vigencia. Por eso, los beneficios proyectados para Tucumán todavía dependen de que la iniciativa complete su recorrido legislativo.
Si finalmente se convierte en ley, el aumento del bioetanol al 15% abrirá un mercado mayor para una actividad estratégica de Tucumán y ofrecerá a la industria azucarera una oportunidad para transformar una mayor cantidad de caña en energía, diversificar su producción y agregar valor dentro de la provincia.






