Monseñor Eduardo Horacio García, obispo de San Justo habló sobre la ausencia del estado en los barrios más humildes y el acceso a la droga en los jóvenes
En el contexto del caso del triple femicidio en Florencio Varela (Buenos Aires) que impactó a todo el país, se expresó el Monseñor Eduardo Horacio García: “Este es un tema que tomó notoriedad mediática y pública por lo aberrante, por lo escabroso del desenlace, pero la realidad de los narcos caminando por las calles de nuestros barrios es una realidad todos los días, la realidad de las chicas que lamentablemente, ¿no?, salen de ejercer la prostitución todos los días, la realidad de chicos jóvenes también que mueren víctimas del narco por las sustancias, víctimas de pandillas, del ajuste de cuentas, es una realidad que pasa habitualmente en nuestros barrios. Entonces ahora nos asombramos, pero esto lo venimos denunciando ya hace varios años, de la impunidad con la cual se manejan los narcos como un estado paralelo dentro de nuestros barrios”.
El Monseñor mencionó que el desembarco de los narcos se debe a la ausencia del estado en diversos ítems esenciales del día a día como cloacas y desde las necesidades básicas de la gente de los barrios. “Esto hace que avancen los narcos con la plata fácil, el ofrecimiento de trabajo fácil con los soldaditos, el recurso a ellos cuando se falta un medicamento, cuando se falta para comer, eso es lo que está sucediendo desde hace años ya en nuestros barrios”, mencionó.
“El pase de pastillas, el pase de sustancias, el pase de cigarros entre los jóvenes, entre los grandes, entre los chicos, es moneda corriente. O sea, se construye una comunidad que lo favorece, a pesar de que puede haber muchos que digan, sabemos que lo que haces es ilegal y está mal, pero ante la desesperación es lo único que me queda. Ante la desesperación es lo que queda y, aparte, al estar instalado, ya se constituye en parte de la realidad de todos los días”, agregó sobre el tema.








