Con el calendario al cuello y tras reconocer un «error no forzado» en la letra chica, la gestión de Javier Milei activó un plan relámpago en el Congreso. El objetivo es ambicioso: aprobar la Reforma Laboral antes del 28 de febrero, fecha en que cierran las sesiones extraordinarias.
Para lograrlo, la Casa Rosada tuvo que ceder ante la resistencia de sus propios aliados y dar marcha atrás con el polémico recorte en el pago de licencias médicas.
La «Hoja de Ruta» del oficialismo
El Gobierno tiene apenas 10 días para completar un trámite legislativo que suele llevar meses. Así es la carrera contra el reloj:
- Mañana (Miércoles): El plenario de comisiones en Diputados debe aceptar los cambios al Artículo 44.
- Jueves 19: Sesión en el recinto de Diputados para darle media sanción al proyecto corregido.
- Viernes 20: Envío exprés al Senado.
- Viernes 27: Sesión definitiva en la Cámara Alta para convertir la reforma en ley.
El polémico Artículo 44: ¿Qué cambió?
El texto que vino del Senado —y que Patricia Bullrich admitió como un «error»— bajaba el cobro de las licencias por enfermedad al 50% o 75% del salario. La respuesta de la UCR, el PRO y los bloques provinciales fue tajante: «Así no pasa».
Ante el riesgo de que se caigan los otros 200 artículos de la reforma, el oficialismo aceptó una modificación clave. Se incluirá un párrafo final que garantiza el 100% del salario para trabajadores con enfermedades graves, irreversibles y fehacientemente comprobadas.
El desafío de los números
La Libertad Avanza sabe que no tiene el control total del tablero. El éxito de esta jugada depende de una carambola política entre tres bandas. Martín Menem, debe garantizar que sus aliados (95 votos propios no alcanzan los 129 necesarios) se mantengan firmes el jueves.
Victoria Villarruel tiene la tarea de acelerar los tiempos burocráticos en el Senado para dictaminar en tiempo récord.
En cuanto a los gobernadores, su apoyo es vital para que los senadores de provincias aliadas den el quórum y los votos el próximo viernes 27.
El trasfondo político
Javier Milei quiere llegar a la apertura de sesiones ordinarias del 1° de marzo con la ley bajo el brazo. Es su principal bandera política y el test definitivo para la «consistencia» de sus alianzas parlamentarias. Por ahora, el Gobierno aprendió una lección de realismo: para salvar el fondo de la reforma, tuvo que sacrificar las formas (y el ajuste) en las licencias médicas.








