La movilización reunió a organizaciones sociales, sindicales y políticas frente al Congreso mientras el Senado debatía el proyecto. El operativo para despejar la zona incluyó gases lacrimógenos, camiones hidrantes y detenciones. Hubo personas heridas y cuestionamientos al desmedido accionar policial.
Miles de personas se concentraron este jueves en las inmediaciones del Congreso de la Nación para manifestarse contra la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada mientras el Senado debatía el proyecto impulsado por el Gobierno nacional.
A pesar de la lluvia y del temporal que afectó a la Ciudad de Buenos Aires durante gran parte de la jornada, la movilización congregó a organizaciones sindicales, movimientos sociales, partidos políticos, agrupaciones ambientalistas, representantes de pueblos originarios y ciudadanos autoconvocados.
Los manifestantes ocuparon la Plaza del Congreso y parte de las avenidas de Mayo y Callao con banderas argentinas y carteles con consignas como «La tierra no se vende» y «La patria no se vende».
El rechazo continuó pese a los cambios en el proyecto
Aunque el oficialismo retiró antes de la sesión el capítulo referido a la venta de tierras a extranjeros, las organizaciones convocantes decidieron mantener la protesta. Pasada la media noche, la bancada oficialista tuvo que retirar el capítulo referido al manejo del fuego para conseguir los votos necesarios para la media sanción de la ley.
Los manifestantes cuestionaron tambien otros artículos del proyecto, entre ellos las modificaciones al régimen de expropiaciones y los cambios vinculados a los procedimientos de desalojo, al considerar que reducen herramientas de intervención del Estado.
De la movilización participaron la CGT, las dos CTA, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), organizaciones campesinas, agrupaciones políticas y dirigentes de la oposición, entre ellos el gobernador bonaerense Axel Kicillof.
La protesta terminó con gases, hidrantes y detenciones
La concentración transcurrió sin incidentes durante las primeras horas, mientras el Senado debatía la iniciativa. Sin embargo, hacia la tarde, las fuerzas federales comenzaron un operativo para despejar las inmediaciones del Congreso.
El procedimiento incluyó el uso de gases lacrimógenos, camiones hidrantes, balas de goma y un avance de los efectivos sobre los manifestantes, lo que provocó corridas y enfrentamientos en distintos sectores de la zona.
Organizaciones de derechos humanos, dirigentes políticos y periodistas cuestionaron la intensidad del operativo y denunciaron un uso desproporcionado de la fuerza para dispersar la protesta.
Hubo heridos y denuncias por el operativo
Durante la represión se registraron personas heridas, entre ellas una fotoperiodista que sufrió un golpe en la cabeza y debió ser trasladada a un centro de salud, donde se confirmó que tenía fractura de cráneo. También se reportó un manifestante con una lesión ocular cuya gravedad era evaluada por los médicos.
Fuentes policiales informaron que al menos once personas fueron detenidas bajo cargos de atentado y resistencia a la autoridad.
Al cierre de la jornada no existía un balance oficial definitivo sobre la cantidad de heridos ni sobre el estado de salud de todas las personas asistidas.
Mientras tanto, distintos organismos y sectores de la oposición reclamaron que se investigue el operativo y se determine si el uso de la fuerza se ajustó a los protocolos vigentes para el control de manifestaciones públicas.





