El encuentro se producirá tras el regreso de las retenciones a sus niveles originales y en medio de la creciente inquietud por la presión fiscal y la falta de infraestructura.
Este martes, el presidente Javier Milei se reunirá por primera vez de manera formal con la Mesa de Enlace, tras el regreso de las retenciones a sus niveles originales y en medio de la creciente inquietud por la presión fiscal y la falta de infraestructura. La cita tendrá lugar luego del ingreso simbólico del primer animal a la pista central de la Exposición Rural de Palermo, un acto que dará inicio a la muestra ganadera más emblemática del país.
La expectativa es alta y, a la vez, prudente. Nicolás Pino, titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), entregó personalmente a Milei la invitación al acto inaugural durante un encuentro en la residencia de Olivos días atrás. Fue allí donde se acordó esta reunión que muchos dirigentes ven como un gesto de apertura necesario.
«Hace unos días estuve con Javier Milei, porque fui a llevarle la invitación para el acto de inauguración de la exposición, y acordamos esta reunión para que los dirigentes podamos trasladar, en primera persona, las diversas cuestiones vinculadas al sector», enfatizó Pino. Para el presidente de la SRA, la convocatoria representa «la importancia y el valor de estos espacios como ámbitos propicios para fomentar el diálogo y la participación de todos los actores involucrados».
En la Mesa de Enlace coinciden en que la suba de las retenciones a la soja y el maíz, aplicada desde el 1° de julio, deterioró los márgenes de los productores. Entre enero y junio, el Gobierno había reducido la alícuota de la soja de 33% a 26% y la del maíz del 12% al 9,5%. Con la finalización del beneficio, la soja volvió al 33% y el maíz al 12%, mientras que solo el trigo y la cebada mantendrán la tasa reducida hasta marzo de 2026. Según estimaciones de la SRA y la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), estas retenciones vuelven inviable gran parte de la producción, con el 80% del área sojera y casi el 60% de la maicera en riesgo.
Pero el malestar va más allá de los derechos de exportación. La dirigencia rural apunta también a la presión impositiva general, que combina tributos nacionales, provinciales y municipales. Además de los DEX, pesan sobre el campo el impuesto a los Ingresos Brutos, el inmobiliario rural, las tasas viales y los servicios que se actualizan por inflación.








