Daniel Raimondi regresará a la Argentina luego de que Brasil decidiera reducir el nivel de la relación diplomática. La medida se produce tras los fuertes cruces entre Javier Milei y el gobierno brasileño.
La tensión diplomática entre Argentina y Brasil sumó un nuevo capítulo. El embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, regresará al país en los próximos días luego de un pedido realizado por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
Según fuentes oficiales, la decisión no partió del Gobierno argentino, sino que fue comunicada por el canciller brasileño, Mauro Vieira, en medio del creciente conflicto bilateral.
Brasil resolvió además reducir el nivel de representación diplomática con la Argentina a encargado de negocios y determinó que su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, no regresará por el momento al país.
Brasil pidió la salida del embajador argentino
Raimondi había sido convocado inicialmente por la Cancillería brasileña para recibir una nota formal de protesta por las declaraciones de Javier Milei contra Lula da Silva durante su reciente visita a San Pablo.
Posteriormente, el diplomático argentino volvió a ser citado al Palacio de Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil. Allí le comunicaron la decisión de reducir el nivel de la representación bilateral y le transmitieron que podía regresar a Buenos Aires.
La medida no implica la expulsión formal del embajador ni su declaración como persona non grata, aunque representa una nueva señal del fuerte deterioro de las relaciones políticas entre ambos gobiernos.
Los dichos de Milei que profundizaron el conflicto
La crisis se intensificó después de la participación de Milei en el acto de lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, para las elecciones brasileñas de octubre.
Durante su discurso, el mandatario argentino lanzó fuertes críticas contra Lula, a quien calificó de «ladrón» y «presidiario», declaraciones que provocaron el rechazo inmediato del gobierno brasileño.
La Cancillería de Brasil convocó entonces a Raimondi para expresar formalmente su malestar y posteriormente avanzó con nuevas medidas diplomáticas.
Con el regreso del embajador argentino y la decisión de Brasil de mantener a su representante fuera de Buenos Aires, el vínculo político entre los dos principales socios del Mercosur atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión.





