El evento deportivo más esperado por los tucumanos podría regresar a la agenda provincial. A pesar de la diferencia de categorías, las dirigencias de Atlético Tucumán y San Martín han revivido el diálogo con un objetivo claro: reconstruir lazos institucionales y concretar el regreso del clásico en el campo de juego.
La posibilidad del duelo entre el Decano y el Ciruja ya no es solo un rumor, sino una opción real que se negocia en las mesas de la AFA y entre las cúpulas de ambos clubes.El contexto deportivo: ¿Cómo lograr el reencuentro?
Actualmente, Atlético Tucumán milita en la Primera División, mientras que San Martín compite en la Primera Nacional. Esta división obliga a buscar un certamen que permita el cruce entre categorías, o un acuerdo comercial de alto impacto.
Las vías más firmes para que el clásico se materialice son dos:
- Copa Argentina: Es el escenario más tradicional para este tipo de cruces. Si el sorteo de las instancias iniciales (32avos o 16avos de final) empareja a ambos equipos, el clásico se disputaría automáticamente en una sede neutral, garantizando la organización y la seguridad.
- Amistoso de Verano: La opción de organizar un partido de alta convocatoria durante la pretemporada (enero 2026) en el Estadio Monumental o en La Ciudadela está siendo evaluada, buscando aprovechar el receso de la Superliga y el inicio del calendario de la Primera Nacional.
La demanda social por el partido, que paraliza a la provincia, es el motor principal para que las negociaciones avancen rápidamente.
Más allá del resultado: reconstrucción de vínculos
La decisión de revivir el diálogo va más allá de un posible partido de fútbol. El acercamiento entre las dirigencias de Atlético y San Martín busca, según se pudo saber, reconstruir un vínculo institucional que permita mejorar la convivencia deportiva y trabajar en objetivos comunes para el fútbol tucumano.
La idea es dejar atrás tensiones del pasado reciente y demostrar que la pasión de la rivalidad puede convivir con la madurez dirigencial. La vuelta del clásico, incluso en un formato atípico, representaría una fiesta deportiva y un fuerte mensaje de pacificación para la provincia.
Si las negociaciones y el calendario lo permiten, Tucumán podría volver a vibrar con el duelo entre sus dos gigantes a principios del año 2026.








