La victoria 2-0 sobre Nueva Chicago fue mucho más que tres puntos para el «Santo». Fue la confirmación de que el proyecto de Andrés Yllana empieza a dar sus frutos. Con un esquema táctico renovado y rendimientos individuales en alza, San Martín jugó su mejor partido de la temporada y dejó claro que quiere ser protagonista en la Primera Nacional.
La pizarra de Yllana: El 4-2-3-1 bajo la lupa
El entrenador parece haber encontrado la formación ideal para que las piezas encajen. El equipo se mostró sólido en el fondo, equilibrado en el medio y letal en las transiciones.
Lo más destacado de la noche fue la agresividad tras recuperar el balón. San Martín no se entretuvo en pases laterales; atacó «a la yugular» del rival con una velocidad que desbordó a Chicago por todos los flancos. El equipo funcionó como una estructura viva, donde cada pieza sabía exactamente qué cubrir cuando un compañero avanzaba.
Si bien la producción ofensiva fue altísima, el resultado pudo (y debió) ser más abultado. Afinar la puntería en el toque final es el último escalón para que este equipo sea imparable.








