En una jornada decisiva para el comercio global, el Consejo de la Unión Europea (UE) dio luz verde de manera provisional al acuerdo de libre comercio con el Mercosur. Este avance despeja el camino para que el lunes próximo se firme en Asunción el tratado que busca crear la zona de intercambio económico más grande del planeta, alcanzando a 720 millones de consumidores.
Un giro estratégico: Menos dependencia de China y EE. UU.
La aprobación no es solo comercial, sino profundamente geopolítica. Bruselas, con Alemania y España a la cabeza, ve en este pacto una herramienta vital para el futuro del bloque:
- Contrapeso a EE. UU.: Busca amortiguar el impacto de los aranceles impuestos por la administración estadounidense.
- Minerales críticos: Garantiza a Europa el acceso a recursos clave para la transición energética, reduciendo la dependencia de proveedores chinos.
- Apertura de mercados: Ofrece a las empresas europeas un destino masivo para sus exportaciones industriales y de servicios.
El “No” de Francia: Tractores en las calles y presión política
A pesar del respaldo mayoritario, Francia se mantiene como el principal detractor del acuerdo. El presidente Emmanuel Macron ratificó su rechazo unánime, presionado por un sector agrícola que teme la llegada de productos sudamericanos a bajo costo.
El camino a la ratificación: Obstáculos pendientes
Aunque el Consejo ya dio su aval (tras destrabar la oposición de Italia con concesiones de último momento), el proceso aún tiene estaciones críticas:
- Lunes 12 de enero: Firma oficial del acuerdo entre Ursula von der Leyen y los presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay en Asunción.
- Parlamento Europeo: El tratado debe ser ratificado por los eurodiputados en las próximas semanas.
- Frente judicial: Un grupo de 150 eurodiputados ya amenazó con recurrir a la justicia para frenar la aplicación del pacto, alegando riesgos ambientales y sociales.
Dato clave: Para que el acuerdo avance en el Consejo, se requería el apoyo de al menos cuatro países que representen más del 35% de la población de la UE, meta que se alcanzó este viernes tras intensas gestiones diplomáticas.








