En lo que ya se considera el golpe más contundente al narcotráfico en la última década, este domingo 22 de febrero fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho». El líder absoluto del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) cayó tras un cruento enfrentamiento en Tapalpa, Jalisco, durante una misión que combinó la fuerza de élite mexicana con inteligencia clave de los Estados Unidos.

El operativo: Fuego y precisión en Jalisco
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) confirmó que la operación no fue un esfuerzo solitario. Para dar con el paradero de uno de los hombres más buscados del planeta, se activó un marco de cooperación bilateral que permitió cruzar datos de inteligencia militar central con información proporcionada por Washington.
El CJNG: Un arsenal de guerra
La peligrosidad del grupo quedó en evidencia tras el aseguramiento realizado en la zona del combate:
- Armas de alto poder: Lanzacohetes de uso exclusivo militar.
- Vehículos: Unidades con blindaje artesanal (monstruos) y equipo táctico.
- Detenciones: Dos miembros adicionales del cártel fueron capturados con vida.
La reacción de Washington: «Un acontecimiento mundial»
El subsecretario de Estado norteamericano, Christopher Landau, celebró la caída del capo, a quien calificó como uno de los criminales «más sanguinarios». Sin embargo, su mensaje también llevó una cuota de realismo ante la previsible ola de violencia que se desató en varios estados tras la noticia.
«Los buenos somos más que los malos. Felicidades a las fuerzas del orden de la gran nación mexicana», expresó Landau, aunque advirtió que «no sorprende que los malos respondan con terror».
¿Quién era «El Mencho»?
Ubicado solo por detrás de Rafael Caro Quintero en la lista de prioridades de la DEA, Oseguera Cervantes construyó un imperio que se expandió desde el año 2000 a casi todo México y decenas de ciudades estadounidenses. Su muerte marca el vacío de poder más grande en el narcotráfico desde la captura definitiva de «El Chapo» Guzmán.
El escenario post-Mencho
Con el líder fuera del juego, las autoridades han reforzado la seguridad en Jalisco y estados colindantes. El temor principal radica en la fragmentación del cártel o en una guerra interna por la sucesión de la estructura criminal más poderosa de México.








