El Día de los Enamorados no es una fecha cualquiera para Benito Martínez Ocasio. Para Bad Bunny, el 14 de febrero es el día de rendir cuentas con el corazón, y en este 2026, eligió el Estadio Monumental para enviar su mensaje más potente. Ante más de 70.000 personas, el «Conejo Malo» dio su segundo show en Buenos Aires: un despliegue de nostalgia, perreo furioso y un reencuentro histórico con la realeza del trap local.
De «Crooner» a «Trap Star»: Las dos caras de Benito
El show estuvo dividido por una narrativa visual y musical que mostró la evolución del artista.
Benito apareció de traje crema y lentes, acompañado por su banda «Los Sobrinos». Arrancó con un tono de frontman clásico, interpretando temas como «La mudanza» y boleros desgarradores como «Turista». Fue el momento de los abrazos y la emoción bajo las luces del Monumental.
Entre tragos de pitorro y ritmos de salsa, sonaron hits como «Callaíta» y «Pitorro de coco», conectando sus raíces caribeñas con el público porteño.
La Casita (Modo Perreo), como el segundo escenario, ubicado en el sector general (lejos del VIP), apareció el Bad Bunny más urbano. Con gorra y shorts deportivos, desató el caos con «Titi me preguntó», «Safadera» y «Yo perreo sola», convirtiendo el estadio en una gigantesca pista de baile.
El reencuentro con el trap argentino
El momento más épico de la noche fue, sin duda, el regreso al 2017. Benito no olvidó quiénes estuvieron ahí cuando su carrera recién despegaba en lugares como Pinar de Rocha.
Cazzu, Duki y Khea, los referentes argentinos subieron al escenario para interpretar «Loca Remix». La imagen de los cuatro juntos, años después de haber cambiado la industria, fue el punto más alto de euforia colectiva.
Mora, el puertorriqueño llegó especialmente para cantar «Una vez», un regalo exclusivo para el público argentino que no se repetirá en otros países de la gira.
Entre invitados como Callejero Fino y Guillermo Novellis (La Mosca), Benito se sumó al pogo al ritmo de «¡El que no salta es un inglés!», mimetizándose una vez más con la cultura local.
Moda y Mística: El look «Jíbaro»
El Monumental se llenó de sombreros pava (o sombreros jíbaros), el accesorio que Benito popularizó en su último disco como tributo a los trabajadores del café en Puerto Rico. Entre glitter, coronitas de flores y sombreros que cotizaban a «30 lucas» en la puerta, el fandom demostró que la conexión con el boricua es tanto estética como emocional.
El cierre: Comunión total
Antes del final, el artista pidió a la multitud soltar los celulares para vivir el presente. Con «DTMF» y «Eoo», acompañados por un despliegue de fuegos artificiales, Bad Bunny cerró una noche que él mismo definió como un «baile inolvidable».
«Gracias por haber tenido la visión y ver en mí lo que el mundo está viendo hoy», confesó Benito, recordando sus primeras visitas al país cuando el éxito global era solo un sueño.








