El «Conejo Malo» aterrizó en Argentina y el país ya siente el sismo. En lo que es, sin duda, el pico más alto de su carrera —tras un show histórico en el Super Bowl y la hazaña de ganar el Grammy al Álbum del Año con DtMF (el primero en español en lograrlo)—, Bad Bunny se prepara para tres noches consecutivas en un Monumental repleto.
Vigilia en Recoleta y una cena «ninja»
El búnker elegido por Benito es el exclusivo Palacio Duhau. Mientras afuera cientos de fans montan guardia bajo el sol y la lluvia con la esperanza de un saludo, el boricua se mantiene fiel a su estilo hermético:
- Operativo discreto: El hotel está blindado. Los fans apenas pudieron ver una camioneta con vidrios polarizados.
- Cena de incógnito: Su primera salida fue a un restaurante en Núñez. ¿Su outfit? Capucha, gorra, lentes y un pañuelo que le cubría la cara. Un look de espía para disfrutar de la gastronomía local sin flashes ni pedidos de selfies.
- Perfil bajo: A diferencia de otros artistas, Bad Bunny prefiere el hermetismo total antes de subir al escenario.
«La Casita»: El corazón del show en River
Mientras el artista descansa, en el estadio de River Plate el montaje no se detiene. La gran novedad es La Casita, una estructura que ya es icónica en esta gira:
Se trata de una réplica exacta de una vivienda tradicional de concreto de Puerto Rico (techo plano, colores vivos). No es solo decorativa: funciona como un segundo escenario para los momentos más íntimos del show.
- El concepto: Recrea una tarde de barrio con amigos, vecinos y música relajada.
- Invitados VIP: Es el lugar donde suelen aparecer las figuras invitadas que acompañan a Benito en sus temas más personales.
- Contraste: La calidez de la casa resalta en medio del despliegue tecnológico de pantallas y luces de última generación.
El dato: Un fenómeno sin precedentes
Benito llega en modo «leyenda viva». Su paso por el Super Bowl y su dominio en los Grammy 2026 lo posicionan como el artista más influyente del planeta en este momento. La expectativa en Buenos Aires no es solo por la música, sino por ver a un artista que ha roto todas las barreras del idioma.








