Atlético Tucumán decidió dar un volantazo de 180 grados. Tras el fallido experimento táctico de Hugo Colace, la dirigencia buscó lo opuesto: experiencia pura, pragmatismo extremo y un currículum que intimida. Julio César Falcioni es el nuevo director técnico del «Decano», trayendo consigo el peso de más de 750 partidos en el lomo y una vitrina con títulos que respaldan su estilo.
El «Sello Falcioni»: ¿Qué esperar en la cancha?
Falcioni no llega a Tucumán a probar nada; llega a ordenar la casa. Su trayectoria combina una etapa dorada como arquero y una vigencia asombrosa como entrenador.
Si el hincha esperaba ver fútbol de posesión europea, tendrá que ajustar las expectativas. El «Emperador» es el rey del equilibrio. Sus equipos se arman de atrás hacia adelante, bajo una premisa innegociable: primero, que no nos hagan goles. Suele alternar entre el 4-4-2 clásico y el 4-2-3-1. Solidez defensiva, volantes con mucho despliegue y una pelota parada que suele ser una sentencia de muerte para el rival.
En casi 30 años de carrera, Falcioni nunca se fue al descenso. Una estadística que, dada la situación de Atlético en los promedios, vale oro.








