En el vestuario “decano” celebraron el agónico empate, pero saben que deben mejorar.
Atlético se empapó de errores y apenas pudo salvar un empate 2-2 contra Sarmiento en Junín. En el vestuario, la sensación fue distinta: el gol agónico de Carlos Auzqui se festejó como un desahogo, aunque nadie se permitió engañarse. El alivio convivió con la autocrítica. Nadie maquilló el presente porque el equipo está en una zona de nubes bajas.
El que rompió el hielo en el segundo tiempo fue Mateo Coronel, que ingresó desde el banco para cambiarle la cara al equipo.
“El DT nos pidió estar más atentos y mostrar más carácter, porque no se jugó bien. Hay que mejorar un montón de cosas”, contó. El delantero insistió en la idea de no conformarse. “Cuando no se juega bien hay que hacer lo que sea para empatar o ganar, y hoy nos tocó remar hasta el final” señaló.
El empate definitivo llegó gracias a Auzqui. Su grito, en tiempo de descuento fue un desahogo que se trasladó al vestuario. “Fue un partido duro, raro. En el primer tiempo nos ganaron en actitud, en las divididas y las segundas pelotas. Así se hizo muy difícil”, resumió “Perro”. El delantero explicó qué cambió tras el descanso. “En el entretiempo corregimos, hubo un reto del DT y entramos con otra actitud. Rescatamos un punto importante para la tabla”, dijo. Y en los minutos posteriores al partido, todavía con la adrenalina alta, admitió cómo se vivió la intimidad del grupo. “Se festejó, pero hasta ahí nomás. Hubo otro reto más del DT. Si jugábamos un rato más capaz lo ganábamos”, añadió.
El empate en Junín no borró las dudas, aunque sí dejó una muestra de carácter. El “Decano” salió del campo empapado, pero aliviado. Lo que se vivió en el vestuario, entre abrazos y reproches fue la confirmación de que el grupo entiende que el punto suma, pero no alcanza. -La Gaceta-








