Son los primeros comicios desde el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Benjamin Netanyahu busca continuar en el poder, mientras Gadi Eisenkot aparece como su principal rival en un escenario marcado por la fragmentación política.
Israel celebra este martes sus primeras elecciones desde el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza. Los comicios definirán la nueva composición de la Knéset y pondrán a prueba la continuidad del primer ministro Benjamin Netanyahu, en el poder durante 19 años de manera discontinua.
Un total de 36 partidos se inscribieron para competir por las 120 bancas del Parlamento israelí. Sin embargo, las encuestas anticiparon que alrededor de 15 fuerzas lograrían superar el umbral electoral del 3,25% necesario para ingresar a la Knéset.
La fragmentación vuelve improbable que un partido alcance por sí solo los 61 diputados necesarios para formar gobierno, por lo que las negociaciones y alianzas posteriores a la elección serán determinantes.
Netanyahu busca mantenerse en el poder
A los 77 años, Benjamin Netanyahu enfrenta una de las elecciones más complejas de su extensa trayectoria política. El líder del Likud es el primer ministro que más tiempo ocupó el cargo en la historia de Israel.
Los últimos sondeos proyectaron alrededor de 20 bancas para el Likud, 12 menos que las que posee actualmente.
Netanyahu centró su campaña en la seguridad y en su vínculo con el presidente estadounidense Donald Trump, quien manifestó públicamente su apoyo al mandatario israelí.
Uno de los principales ejes de su discurso fue el rechazo a la creación de un Estado palestino. Su campaña sintetizó esa posición con el lema “O la derecha o Palestina”.
Netanyahu también expresó su apoyo a la anexión de sectores de Cisjordania ocupada y promovió durante sus gobiernos la expansión de los asentamientos israelíes.
Su candidatura, sin embargo, está atravesada por las críticas relacionadas con las fallas de seguridad que precedieron al ataque del 7 de octubre de 2023, la conducción de la guerra en Gaza y el sur del Líbano y los ataques contra Irán.
Además, enfrenta causas judiciales por fraude, abuso de confianza y corrupción, mientras pesa sobre él una orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de guerra en Gaza.

Gadi Eisenkot, el principal rival
El exjefe del Ejército Gadi Eisenkot, de 66 años, aparece como el principal adversario de Netanyahu y llegó a la elección en una situación de empate técnico con el primer ministro en algunas encuestas.
Eisenkot lidera Yashar! y construyó su campaña alrededor de las críticas a la conducción política posterior al ataque de Hamas.
El exmilitar descartó formar una coalición con Netanyahu y también rechazó acuerdos con partidos árabes y ultraortodoxos.
“Difunde odio, miedo y presenta a sus rivales como enemigos de Israel”, afirmó sobre Netanyahu durante una entrevista con la cadena pública Kan.
Eisenkot prometió reducir las divisiones internas y puso el foco en la seguridad y la economía. Aunque se opone a la creación de un Estado palestino y respalda los asentamientos israelíes, aseguró que buscará contener la violencia de los colonos en Cisjordania.
“Hace tres años comenzó aquí un período muy difícil para el Estado de Israel. Hoy emprendemos un nuevo camino hacia un futuro compartido de sanación y reparación”, expresó después de votar.

Bennett, Lapid y otros dirigentes de la oposición
El ex primer ministro Naftali Bennett, de 54 años, encabeza Beyachad junto al espacio de Yair Lapid, actual jefe de la oposición. Aunque llegó a liderar algunas encuestas durante la campaña, su fuerza cayó posteriormente hasta una proyección cercana a los 15 escaños.
Otro de los protagonistas es Avigdor Lieberman, líder de Israel Beitenu. El dirigente de 68 años, con fuerte respaldo entre los israelíes de habla rusa, pasó de ser aliado de Netanyahu a convertirse en uno de sus adversarios. Los sondeos le adjudican alrededor de ocho bancas.
Desde la izquierda, Yair Golan, exvicejefe del Estado Mayor, encabeza Los Demócratas. Entre los principales dirigentes opositores es el único que no descartó un eventual acuerdo con fuerzas árabes, aunque considera que la creación de un Estado palestino no es viable en el corto plazo.

Los partidos árabes también pueden ser decisivos
La Lista Unida, encabezada por el jurista Yousef Jabareen, reúne a Balad, Ta’al y Hadash. La alianza fue conformada para evitar que esas fuerzas quedaran individualmente por debajo del piso necesario para acceder al Parlamento.
Los sondeos le asignan alrededor de nueve diputados. Su plataforma plantea el fin de la ocupación de Cisjordania y la creación de un Estado palestino.
Por otro lado, Mansour Abbas lidera Ra’am, brazo político del Movimiento Islámico del Sur. Su espacio podría conseguir cinco escaños y convertirse en un actor importante para la conformación de una eventual mayoría opositora.
Ben Gvir y Smotrich, las figuras de la extrema derecha
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, encabeza Poder Judío y aparece con una proyección cercana a los ocho diputados. Durante su gestión impulsó la pena de muerte para condenados por terrorismo y promovió un endurecimiento de las condiciones carcelarias.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, lidera Sionismo Religioso y representa a los sectores más duros vinculados al movimiento de colonos. Su alianza con Zehut Yehudit podría obtener alrededor de seis bancas.
Los partidos ultraortodoxos también tendrán un papel importante. Shas, conducido por Aryeh Deri y tradicionalmente aliado de Netanyahu, proyecta ocho diputados, mientras que Judaísmo Unido de la Torá, encabezado por Ya’akov Asher, conservaría sus siete representantes.
Las fuerzas que podrían definir la próxima mayoría
La gran incógnita será cómo quedará conformada la Knéset después del escrutinio. Para gobernar se necesita reunir al menos 61 de las 120 bancas, algo que obliga habitualmente a negociar coaliciones entre distintas fuerzas.
Dos partidos que aparecen cerca del umbral electoral podrían resultar decisivos.
Amcha Israel, liderado por el exgeneral Ofer Winter, proyecta cuatro diputados y ya manifestó su respaldo a Netanyahu para continuar como primer ministro.
En tanto, Milumnikim-Partido Económico, una alianza que representa principalmente a reservistas y que centra parte de su discurso en el aumento del costo de vida, también podría obtener cuatro lugares.
Esta última fuerza no descartó negociar ni con Netanyahu ni con Eisenkot, por lo que podría convertirse en uno de los árbitros de la formación del próximo gobierno.
Con un Parlamento altamente fragmentado y sin una mayoría clara en las encuestas, el resultado de este martes será apenas el primer paso de una negociación política que determinará quién conducirá Israel durante los próximos años.





