El arzobispo de Buenos Aires encabezó la misa central frente a la Basílica y pidió recuperar la solidaridad y el encuentro. Autoridades locales estimaron que más de 2,5 millones de personas participaron de la peregrinación.
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, encabezó este domingo la misa central de la tradicional peregrinación a Luján y pronunció una homilía con fuertes llamados a superar las divisiones, la intolerancia y los discursos de odio.
La celebración se realizó frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján, luego de una peregrinación que movilizó a miles de fieles durante el sábado y la madrugada del domingo. Según estimaciones de autoridades locales, más de 2,5 millones de personas llegaron a la ciudad para participar de una de las manifestaciones religiosas más convocantes del país.
Durante su mensaje, García Cuerva utilizó una fuerte metáfora para referirse al clima social: “Las heridas de la intolerancia supuran y se está infectando el alma del pueblo”.

Un llamado a recuperar el diálogo y la solidaridad
Ante los peregrinos reunidos en Luján, el arzobispo puso el foco en la necesidad de reconstruir vínculos y acompañar a quienes atraviesan situaciones difíciles.
“Nuestra Patria tiene abrazos pendientes, abrazos solidarios ante tanta indiferencia”, expresó durante la homilía.
En otro tramo, García Cuerva hizo un llamado a rechazar las expresiones que profundizan las divisiones sociales.
“Cuando caminamos juntos, no le damos lugar a los discursos de odio”, sostuvo.
El religioso tomó como referencia la propia peregrinación para destacar el valor del encuentro entre personas provenientes de diferentes lugares y realidades.

“Nadie vino solo”
García Cuerva también destacó las intenciones y preocupaciones que los fieles llevaron consigo durante el recorrido hasta la Basílica.
“Nadie vino solo. En cada paso trajimos a nuestras familias, a los amigos, al vecino que la está pasando mal, al conocido que perdió el trabajo, a los enfermos, a los que nos pidieron que rezáramos por ellos”, señaló.
La imagen de la Virgen llegó finalmente a la Basílica después de acompañar el recorrido de los peregrinos, que debieron afrontar durante buena parte de la caminata condiciones meteorológicas adversas.
La lluvia y las tormentas que afectaron la región no impidieron la llegada masiva de fieles, que comenzaron el recorrido desde Liniers y caminaron durante horas hasta alcanzar Luján.
La misa central marcó el cierre de una nueva edición de la tradicional peregrinación, atravesada este año por un mensaje de unidad, solidaridad y rechazo a la intolerancia pronunciado por el arzobispo de Buenos Aires.






