El Presidente cuestionó la efectividad del organismo internacional frente a la disputa de soberanía y volvió a apuntar contra el avance del proyecto petrolero Sea Lion. “Malvinas es para nosotros una causa nacional”, afirmó.
Javier Milei volvió a llevar el reclamo argentino por las Islas Malvinas ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Durante su discurso en Nueva York, el Presidente cuestionó la actuación del organismo internacional y pidió al Reino Unido reanudar las negociaciones por la soberanía de las islas.
“Malvinas es para nosotros una causa nacional”, afirmó el mandatario, quien sostuvo que la disputa también representa, desde su perspectiva, una muestra de la distancia que puede existir entre las resoluciones de los organismos internacionales y su aplicación efectiva.
Milei cuestionó particularmente el papel de Naciones Unidas y acusó al organismo de “mirar para otro lado” frente a la situación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
Al mismo tiempo, ratificó que su administración pretende sostener una estrategia de “defensa pacífica, práctica y efectiva” del reclamo argentino.
Milei apuntó contra la explotación petrolera en Malvinas
Uno de los ejes centrales del discurso estuvo relacionado con la explotación de recursos naturales en las aguas en disputa.
Milei hizo referencia a la resolución 31/49 de la Asamblea General de Naciones Unidas, aprobada en 1976, que insta a las partes a abstenerse de adoptar decisiones unilaterales que impliquen modificaciones en la situación mientras continúe pendiente la disputa de soberanía.
En ese contexto, cuestionó el avance del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las Islas Malvinas y rechazado por el Gobierno argentino.
El Ejecutivo nacional sostiene que las actividades vinculadas al proyecto carecen de autorización argentina y anunció durante septiembre una serie de medidas administrativas, judiciales y legislativas contra empresas y personas relacionadas con la explotación de hidrocarburos en la zona.
“¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos pero impotente frente a la realidad?”, planteó Milei ante los líderes reunidos en Nueva York.
El mandatario sostuvo que a las resoluciones internacionales les faltan “consecuencias” cuando no son respetadas y cuestionó la capacidad de Naciones Unidas para garantizar su cumplimiento.
El Gobierno endureció su estrategia por Malvinas
El reclamo presidencial ante la ONU se produjo después de que el Gobierno nacional anunciara una serie de medidas vinculadas con la disputa.
A comienzos de septiembre, la Casa Rosada informó el envío al Congreso de un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, destinado, entre otros objetivos, a modificar el régimen de sanciones contra quienes participen en actividades de explotación de recursos naturales que Argentina considera no autorizadas en las áreas en disputa.
El Gobierno también inició procedimientos sancionatorios contra decenas de personas y empresas presuntamente vinculadas con actividades hidrocarburíferas en la zona.
En paralelo, las autoridades de las islas anunciaron la extensión por cinco años de las licencias de producción de hidrocarburos offshore, con posibilidad de una ampliación adicional de dos años, una decisión que cuenta con el respaldo del Gobierno británico.
El pedido al Reino Unido
Ante ese escenario, Milei reiteró ante Naciones Unidas el pedido para que Argentina y el Reino Unido retomen las negociaciones destinadas a encontrar una solución a la disputa de soberanía.
La posición argentina sostiene el reclamo sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. El Reino Unido, por su parte, mantiene una posición diferente y sostiene que no discutirá la soberanía sin el consentimiento de los habitantes de las islas.
Con su intervención ante la Asamblea General, Milei volvió a colocar así a Malvinas como uno de los principales ejes de la política exterior argentina, en momentos en que la disputa sumó un nuevo capítulo por el avance de los proyectos de explotación petrolera en el Atlántico Sur.





