El Gobierno de Lula da Silva citó a Guillermo Raimondi para pedir explicaciones por las declaraciones de Javier Milei en San Pablo. La medida se suma al llamado a consultas del embajador brasileño en Buenos Aires.
La crisis diplomática entre Argentina y Brasil sumó un nuevo capítulo. El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva convocó al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para expresar formalmente su rechazo a las declaraciones realizadas por el presidente Javier Milei durante su reciente visita a San Pablo.
La decisión fue comunicada por el Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño, encabezado por Mauro Vieira, que calificó las expresiones del mandatario argentino como ofensivas contra el presidente de Brasil y otras autoridades del país.
«No hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el pueblo brasileño», sostuvo el Gobierno de Brasil en un comunicado.
La Cancillería brasileña manifestó además su «enérgica protesta» por los dichos de Milei y consideró especialmente grave que el episodio involucre a dos países que mantienen más de dos siglos de relaciones diplomáticas y un estrecho vínculo comercial.
Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires
La convocatoria a Raimondi se produjo después de que Brasil decidiera llamar a consultas a su propio embajador en la Argentina, Julio Bitelli, quien regresará a su país en medio de la escalada bilateral.
El conflicto se profundizó tras la participación de Milei en un acto del Partido Liberal realizado en San Pablo, donde respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para las elecciones de octubre.
Durante su discurso, el Presidente lanzó fuertes críticas contra Lula da Silva y también cuestionó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. Las declaraciones fueron interpretadas por el Gobierno brasileño como una injerencia en la política interna del país y generaron el rechazo de funcionarios, dirigentes oficialistas y autoridades judiciales.
El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, también repudió los cuestionamientos contra De Moraes y defendió la autonomía del Poder Judicial brasileño.
Preocupación en Casa Rosada por la relación política
En el Gobierno argentino reconocen el fuerte deterioro del vínculo con la administración de Lula, aunque por el momento descartan que la crisis diplomática pueda trasladarse al plano económico.
«Políticamente estamos mal. Hay enorme malestar, aunque no creo que escale a lo económico», reconoció una fuente de la administración nacional.
En la Casa Rosada sostienen que, al menos por ahora, las relaciones diplomáticas y comerciales transitan por carriles separados. Tampoco existen definiciones sobre el futuro del embajador argentino en Brasilia.
La situación genera especial atención por el peso que Brasil tiene para la economía argentina. Sectores políticos y empresariales advirtieron sobre las posibles consecuencias de una profundización del conflicto entre los dos países.
La visita de Milei a San Pablo no incluyó encuentros con representantes del Gobierno de Lula. Su agenda estuvo concentrada en dirigentes vinculados al bolsonarismo e incluyó una reunión con el gobernador paulista Tarcísio de Freitas, quien lo distinguió con la Orden de Ipiranga en el grado de Gran Cruz.
Con las nuevas medidas diplomáticas adoptadas por Brasil, la relación bilateral atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión política de los últimos años.








