La comunidad universitaria volvió a ocupar las calles de Tucumán en una nueva edición de la Marcha Federal Universitaria, una convocatoria que reunió a cientos de estudiantes, docentes, investigadores, trabajadores no docentes y autoridades académicas en defensa de la educación pública.
La movilización tuvo como eje principal el reclamo por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y el rechazo a los recortes presupuestarios impulsados por el Gobierno nacional.
Una marcha que atravesó el centro tucumano
La protesta comenzó en el Rectorado de la Universidad Nacional de Tucumán y avanzó hacia Plaza Independencia, donde se realizó el acto central de la jornada.
Durante el recorrido se sumaron vecinos y transeúntes que acompañaron el reclamo desde distintos puntos del microcentro.
Antes de iniciar la marcha, autoridades universitarias y representantes estudiantiles leyeron un documento elaborado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). Más tarde, frente a Casa de Gobierno, ADIUNT encabezó un acto con discursos de dirigentes y docentes.
Reclamos por salarios, becas y presupuesto
Entre las principales demandas aparecieron la recomposición salarial para docentes y nodocentes, mayor presupuesto para infraestructura y ciencia, y la actualización de las becas estudiantiles.
Los manifestantes también cuestionaron el impacto del ajuste sobre el funcionamiento de las universidades y denunciaron un deterioro progresivo de las condiciones académicas.
Durante la jornada hubo críticas dirigidas al gobierno de Javier Milei por el recorte presupuestario y referencias a la situación económica que atraviesa el sistema universitario.
Preocupación por renuncias y deterioro académico
Autoridades y docentes advirtieron sobre el impacto que la crisis está generando dentro de las facultades.
Demetrio Mateo Martínez sostuvo que el desfinanciamiento afecta tanto la calidad educativa como el acceso igualitario a la universidad pública.
Además, alertó sobre el crecimiento de renuncias docentes dentro de la UNT, especialmente entre profesionales jóvenes que optan por abandonar la actividad universitaria ante la pérdida de poder adquisitivo.
La preocupación también fue compartida por profesores de distintas facultades, quienes señalaron problemas de infraestructura, falta de equipamiento y dificultades para sostener proyectos académicos y científicos.
El impacto en los estudiantes
Entre los estudiantes, el reclamo estuvo atravesado por las dificultades económicas para sostener la cursada.
Muchos señalaron que los costos de transporte, materiales y alquileres se volvieron cada vez más difíciles de afrontar, mientras que las becas estudiantiles quedaron desactualizadas frente a la inflación.
También hubo cuestionamientos por las condiciones edilicias en algunas facultades y por la falta de recursos para garantizar una educación de calidad.
Una protesta con alcance nacional
La movilización en Tucumán formó parte de una jornada federal que tuvo su acto central en Buenos Aires y se replicó en distintas ciudades del país.
Desde el sistema universitario nacional advirtieron que las transferencias a las universidades registran una fuerte caída real en los últimos años y alertaron sobre el deterioro salarial de docentes y trabajadores del sector.
La marcha volvió a instalar el debate sobre el financiamiento de la educación superior pública y el rol de las universidades nacionales en el contexto económico actual.
Imagen: Medios UNT








