Atlético Tucumán inició su camino en la Serie Río de la Plata 2026 con una victoria por 2-1 ante Cerro Largo en el Estadio Charrúa. Más allá del resultado positivo, el encuentro sirvió para ver el ADN que Hugo Colace busca imprimirle a su equipo: una propuesta vertical, arriesgada y de alta intensidad.
El debut dejó sensaciones de optimismo, especialmente por la vocación ofensiva y el nivel de algunas individualidades.
Nicolás Laméndola, el dueño de la pelota. “Chueco” fue la gran figura. Jugó con confianza, pidió siempre el balón y fue el motor de los ataques, demostrando que está listo para ser el líder futbolístico del equipo.
Atlético no salió a especular. Durante los primeros 45 minutos, asfixió a Cerro Largo en su salida, recuperando balones cerca del área rival y dominando la posesión. El sistema de Colace permite que hasta seis jugadores lleguen a posiciones de remate, sumando interiores y laterales a los tres delanteros.
El equipo comenzó perdiendo por un error propio, pero no se desesperó. Mantuvo el plan de juego y logró dar vuelta el marcador con rebeldía.
Como toda propuesta ambiciosa, el estilo de Colace deja flancos expuestos que podrían ser peligrosos ante rivales de mayor jerarquía.
La intensidad física del primer tiempo no se pudo sostener en la segunda mitad. El desafío será dosificar energías para no llegar al tramo final de los partidos con el “tanque vacío”.
Se notaron algunas desconexiones lógicas de pretemporada, especialmente en la coordinación de los centrales al salir a cortar, lo que derivó en el gol uruguayo.








