La conmoción en Tucumán por el femicidio de Erika Antonella Álvarez, la joven de 25 años hallada en un basural de Manantial Sur, sumó un capítulo de profundo dolor tras las declaraciones de su madre, Claudia. Mientras la justicia intenta reconstruir el crimen, la familia describe una serie de señales alarmantes que precedieron al trágico hallazgo.
Según el relato de su madre, los últimos días de Erika estuvieron marcados por la cotidianeidad de una relación cercana que se cortó abruptamente.
- Sábado 3 de enero: La familia compartió un asado. Erika se mostraba esperanzada tras haberse mudado recientemente a una casa cerca de sus padres.
- Martes por la noche: Fue la última comunicación. Erika le escribió a su madre para avisarle que el miércoles iría a almorzar con ella.
- Miércoles: Erika nunca llegó. Ante la falta de respuesta, la familia fue a buscarla a su casa.
- El detalle inquietante: Al llegar a la vivienda de la joven, encontraron la puerta cerrada y el lugar vacío, pero el aire acondicionado estaba encendido, una señal de que algo andaba mal.
- Jueves: A través de redes sociales, se enteraron del hallazgo de un cuerpo. El padre y la hermana de Erika confirmaron la peor noticia en el lugar del hecho.
El Ministerio Público Fiscal (MPF) avanza en las pericias, aunque el panorama es complejo.
Informe Forense: Los resultados preliminares de la autopsia revelaron que Erika fue asesinada con una “violencia notable”. Por el momento, la causa permanece sin detenidos y se busca determinar el móvil del ataque.
Claudia recordó a su hija como una “buena chica” y no ocultó la lucha que Erika mantenía contra el consumo problemático de sustancias. “En Año Nuevo me prometió que iba a cambiar”, reveló entre lágrimas, subrayando el esfuerzo que la joven estaba haciendo para recuperarse.
La madre de la víctima fue contundente respecto al futuro de la causa y la búsqueda de los responsables. “Voy a buscarlos donde sea necesario”, aseguró ante la prensa.
Claudia lamentó el desprecio por la vida que mostraron los atacantes al descartar el cuerpo en un basural: “A mi hija me la arrebataron como si su vida no valiera nada”.








